Él Que Me Sacia …
Pastora María Luz Guzmán · 25 de septiembre de 2026
“Jesús les respondió:
—Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca volverá a tener hambre; el que cree en mí no tendrá sed jamás.” Juan 6:35
¿Cuántas veces hemos tratado de satisfacer nuestros apetitos y nuestros deseos, pensando que una vez alcancemos nuestras metas y nuestros deseos, entonces, y solamente entonces seremos saciados y estaremos satisfechos. Pensamos que esto será lo único que necesitamos en la vida para ser felices.
La verdadera felicidad, proviene de oír las palabras de Dios y de venir a Jesús.
“A todos los sedientos: Vengan a las aguas; y los que no tienen dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren sin dinero y sin precio, vino y leche.” Isaías 55:1
Dios no solo se dirige a un grupo exclusivo de personas, sino, a todos los que tenemos hambre. ¿De qué tenemos hambre? Solo Jesús puede saciarnos.
Vengamos a Jesús, el Pan de Vida. No necesitamos ser ricos en recursos materiales para comprar la salvación que Dios nos ofrece, solo tenemos que creerle a Él. Dios nos invita a venir a Jesús, sin dinero, tal y como estamos.
¿Tenemos sed? Vengamos a Jesús, solo la gracia y la paz de Dios puede traer sosiego a nuestra alma y satisfacer nuestra hambre y sed.
No podemos comprar el favor de Dios, tampoco nuestras buenas obras o nuestros propios méritos. Es solo a través de la pura gracia de Dios que podemos obtener este regalo que es invaluable, su valor es tan grande que no podemos calcularlo, medirlo o pagarlo con dinero.
Dios nos invita a venir a Jesús, sin importar nuestro pasado, nuestros errores, nuestros pecados o nuestra posición social.
“A todos los sedientos: Vengan a las aguas; y los que no tienen dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren sin dinero y sin precio, vino y leche.” Isaías 55:1
Oración:
Padre, te doy gracias por hacerme la invitación a venir a Jesús. Oigo tu voz, y recibo tu gracia, tu favor inmerecido, a través de Jesús. Gracias porque tu no me condenas y puedo venir a ti tal y como estoy. Con la seguridad de que Jesús saciaría mi hambre y mi sed. Y no tendré sed jamás. Gracias por enseñarme, recibo tus palabras y recibo a Jesús como mi Señor y Salvador.
Como dicen las Escrituras: “A todos les enseñará Dios”. Todos los que escuchan al Padre y aprenden de él, vienen a mí.” Juan 6:45