Devocional

Correr Bien

Una palabra cada semana para acompañarte, dondequiera que estés.

Ilustración de un pastor con su cayado y una pastora que acaricia una oveja, entre el rebaño, al atardecer sobre las colinas.

Correr Bien

Pastora María Luz Guzmán · 1 de noviembre de 2026

Ustedes corrían muy bien la carrera. ¿Quién les impidió seguir la verdad? Seguro que no fue Dios, porque él es quien los llamó a ser libres.- Gálatas 5:7-8

Hace un par de meses me animé a correr una carrera con obstáculos de cinco kilómetros con mis dos hijas, Vanessa y Erica. Al principio de la carrera se me hizo fácil avanzar, pero a medida que los obstáculos se presentaban, me parecía más difícil la carrera.

El apóstol Pablo compara la vida cristiana con una carrera atlética. Los cristianos de Gálatas habían comenzado muy bien su caminar en la fe. Pero, de repente se les presenta un obstáculo en su camino, queriendo forzarlos a guardar la ley de Moises para ser salvos. Cuando la palabra de Dios nos dice,

Pues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios. 9 No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede gloriarse de nada; (Efesios 2:8-9)

Las presiones legalistas no vienen de Dios, puesto que Dios es quien nos ha llamado a ser libres en Cristo.

Corramos cada paso con propósito, seamos intencionales en esta nueva vida que Jesús nos ha dado. En 1 Corintios 9:24-27, la palabra de Dios dice,

¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero solo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar! Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire. Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entrenó para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.

Corramos esta preciosa carrera de fe para ganar, seamos disciplinados en leer la Biblia todos los días, es la Palabra inspirada por Dios y el alimento para nuestras almas. Apartemos tiempo para hablar a solas con Dios, él quiere platicar con nosotros. Vivamos la vida cristiana con propósito, no solo a la aventura, dando golpes al aire, o a lo que venga. Resistamos las ofertas que este mundo nos ofrece. No nos rindamos a las tentaciones de la carne. Demos buen testimonio de nuestra fe en Jesús.

Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. (Gálatas 5:24)

Los que somos de Cristo, ya no nos entregamos a los deseos de la carne, son estorbo para que no corramos bien. Esclavizan al hombre y a la mujer, impidiendo que corran esta carrera de fe libres, sin el peso del pecado.

Avancemos hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. (Filipenses 3:14)

Amado hermano, amada hermana, “pelea la buena batalla por la fe verdadera. Aférrate a la vida eterna a la que Dios te llamó y que declaraste tan bien delante de muchos testigos.” (1 Timoteo 6:12)

Quizá puedas estar enfrentando un momento difícil en tu vida y sientas que no puedes seguir avanzando más, “Pero nosotros no somos de los que retroceden para la perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma. (Hebreos 10:39)

¿Qué momento difícil o obstáculo nos impide que corramos nuestra carrera con gozo y con perseverancia? No corramos nuestra carrera solos, Dios nos ha puesto en su familia, para que nos animemos los unos a los otros.

A pesar de los obstáculos y dificultades en mi carrera de 5 kilómetros, cuando yo sentía que no podía dar ni un paso más. El apoyo, las palabras de ánimo, y los brazos de mis dos hijas, me sostenían. Como hijos de Dios, nos sostenemos los unos a los otros.

Oración:

Amado Padre,

Te doy gracias por mi salvación y vida eterna a través de Jesús. Gracias por ponerme en esta carrera de la fe, la cual quiero con todo mi corazón correr bien y terminarla con gozo. Ayúdame a quitar de mi todas las distracciones y estorbos que no me han permitido correr esta carrera con propósito eterno. Enseñame a evaluar mi vida, dejar lo que no me aprovecha y darte prioridad en cada amanecer. Cuando mi hermana o mi hermano sienta que no puede más en esta carrera, guíame a animarles y no abandonarlos.

En el nombre poderoso de Jesús. Amén.

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